Cobresal; El glorioso equipo de los mineros de El Salvador
Texto Aportado Por: FCO Esquivel Tapia

Nació bajo el alero de un grupo de personas interesadas en mejorar la calidad de vida de quienes vivamos en El Salvador, el Club Deportivo Hospital ofreció su afiliación a la ANFA, es así como el 5 de Mayo de 1979 se inicia la historia del equipo de los mineros, un equipo de fuerza y temple minero, sus primeras camisetas fueron verdes con ribetes naranjas, conozco dos hipótesis respecto de su nombre, la primera de ellas es que se llama así por el cobre y el río sal, la segunda, que es un abreviado de cobre y Salvador, nuestra ciudad.
De niño iba al Estadio con mi padre, era el equipo de sus amores, él era socio fundador del Club, recuerdo cuando forestaron el estadio y fuimos a plantar los pimientos que rodean el estadio, el nuestro es el primero a un costado del portón negro que da hacia la galería poniente, donde empieza a subir la loma que da forma a las plateas, el árbol de al lado pertenece a Don Telesforo Otarola, me alegraba ver que nuestro pimiento era el más alto de todos.
Los primeros equipos de Cobresal de los que tengo memoria eran muy buenos técnicamente, sumado a la altura y la alta temperatura con la que se jugaba hacían del Estadio El Cobre un recinto inexpugnable, de los arqueros que han dejado huella recuerdo a Julio Acuña, un arquerazo, quien llego lesionado a El Salvador, se vestía a la usanza de su selección, la gloriosa celeste, de bigote prominente era un candado en el pórtico albinaranja; Su reserva era Luis Acao, un Boliviano bastante bueno, pero Acuña era mejor, a veces lo traicionaba su temperamento y eso perjudicaba su buen accionar; Osmar Brunelli también dejó huella en el equipo minero, un arquero argentino de buena pegada, tanto así que marcó un gol de arco a arco, aunque no fue con la camiseta de Cobresal, de buenos reflejos y achique; Pedro Vargas, el rey era bueno y aperrado, mojaba la camiseta, iba a todas las pelotas, tuvo también un arquero de muy baja estatura Erwin Concha, sin embargo era dueño de unos reflejos únicos, plastico y elástico al momento de ponerse bajo los 3 palos.
En la defensa había exponentes bravos, Osorio; Jeria; Lechuga Araya, de motuda cabellera era de esos defensas a los cuales le podía pasar la pelota, pero el jugador de ninguna forma, hachero como él solo; Gustavo Huerta; Vladimir Bigorra, Ronald Fuentes, sin duda el mejor de todos, entre otros, en el medio campo se veían figuras como Manuel Pedreros; Luis Valenzuela; Eduardo Díaz; Franklin lobos, maestro de los tiros libres, tiro libre para Cobresal desde 30-35 metros era medio gol, la gente se paraba y empezaba a gritar ¡Lobito!; ¡Lobito!, disparaba y gol, como no nombrar a Rubén Alejandro Dundo, jugadorazo, de gruesa contextura física, pero de una gran técnica y habilidad con el balón, junto con Rubén Martínez hacían la dupla Ru – Ru, grandes alegrías le dieron al mineral, en delantera como no olvidar a Sergio Mario Salgado, a nuestro gran Iván Luis Zamorano, a la pantera negra, a Nelson Pedetti, mentor de Iván, dueño de un cabezazo imparable, buen timing y rechazo.
De los DT, recuerdo al mitico “Guerrillero” Manuel Rodriguez Araneda, a Sergio Nischiporuck; Hermes Navarro y ahora último al José Cantillana.
Hay una parte triste en toda esta historia, hubo un paro de trabajadores, los dirigentes le pidieron a Cobresal la organización de un partido amistoso para que de una u otra forma mostrar que el equipo estaba con los trabajadores; Cobresal se negó aduciendo de que una institución deportiva nada tiene que hacer en política, esto enardeció los ánimos de los socios y renunciaron masivamente, en airadas protestas los socios quemaban los carnet, de ahí vino un tiempo en donde Cobresal estuvo en el descenso, pero como su himno bien lo dice; “Si algún día cambia la suerte y Cobresal no puede triunfar, levantaremos bien alta la frente y nuevamente volveremos a cantar”.
La hinchada de nuestro equipo es fiel, siempre es la misma, la que toca la sirena cuando el equipo presto se prepara a atacar, basta sacar una moda estadística para darse cuenta de que los 1.000 hinchas promedio son los que siempre están apoyando al equipo, antes había una bandita, pequeña pero bulliciosa, tocaban música alegre, cumbias principalmente y bailes de la tirana, un caballero tocaba el trombón, nosotros niños maldadosos recogíamos la challa y se la echábamos adentro del instrumento, al soplar la challa salía del trombón y a nosotros nos daba risa, el caballero se enojaba y nos puteaba, jugábamos en la parte inferior del Estadio con cuanta cosa hubiera, latas de bebidas y cervezas de las cuales hacíamos torres, trenes, zancos, pelotas, trompos, autitos, etc.
Son los recuerdos de mi equipo, el equipo de los mineros que altivo y arrogante está, con su camiseta albinaranja, semana a semana brinda espectáculo a esa gente trabajadora y de esfuerzo, en su monumental estadio, capaz de albergar a todo el campamento incluidas las mascotas, en esa alfombra verde que es un oasis en medio del desierto, en ese rectángulo en el cual el minero vio a su equipo jugando copa libertadores frente a los Colombianos America y Cali , que albergó a 20.000 hinchas azules que llegaron para hacer realidad un sueño, una espera amarga de 25 años para levantar nuevamente una copa y gritar campeón, un reducto inexpugnable en el que Cobresal se hace respetar, ahí caminan todos los corazones de dicha y felicidad, donde jugando con honor el equipo Salvadoreño a la meta llegará.
Cobresal podrá desaparecer junto con la ciudad, pero los Salvadoreños llevaramos grabado su nombre en nuestros corazones.







