Mitos y leyendas urbanas Salvadoreñas

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Escrito por | Francisco Esquivel Tapia

Desde niños nos contaron respecto de leyendas que nos hacían aterrorizarnos en las noches, nos hablaron de cosas inexplicables y también vivimos cosas impensadas en nuestra tierra llena de minerales, se cuenta y se traspasa de generación en generación estos fenómenos paranormales, algunos de ellos todavía están presentes y hacen temblar al Salvadoreño tal como si fuera una hoja al viento.

1.- La llorona: Aunque es una leyenda originaria de México, sus llantos han traspasado las fronteras y en más de una oportunidad escuché su llanto en las calles Salvadoreñas, recuerdo como si fuera ayer una noche que dormía en la cama de mi hermana, era la pieza trasera, contigua a la escalera, daba hacia el callejón, tenía 7 años, me costaba dormirme en esa pieza, habían unas muñecas re tenebrosas, con trajes brillantes, me daban miedo, desperté para ir al baño, cuando al volver a acostarme empiezo a escuchar un llanto estremecedor, era el llanto femenino de alguien que sufría mucho, uno podría pensar de que era el viento, pero no, esa noche no había viento, abrí la ventana y pude escuchar más claramente el llanto, se me pararon todos los pelos del cuerpo y un escalofrío recorrió mi espalda, fui a despertar a mis padres, pero no me pescaron, me acosté en la cama de ellos y no pude dormir en toda la noche, escuché los alardes por más de una hora y luego un silencio sepulcral.

2.- La tacona: Se dice que era una enfermera que al salir a la mitad del turno de noche llegó a su casa y encontró a su marido con otra mujer, al ver semejante imagen, la pena embargó su corazón, no lo pensó mucho y se suicidó, su alma en pena vaga por la ciudad, es común escucharla caminar por las calles de la ciudad haciendo sonar sus tacos, se escucha, pero nadie puede verla, a veces se queda esperando en las esquinas bajo la luz de un poste y luego vuelve a caminar, los Salvadoreños se asoman por la ventana, no la ven, pero cada tacada es un susto, un escalofrío que hace temblar a hombres y mujeres de las alturas, recuerdo haberla sentido caminar frente a las casas del BCI en Avenida Potrerillos norte, y por Chañaral de las animas, frente al Club O” Higgins

3.- La niña que volaba: Se cuenta que esta niña no tenía control sobre su rara cualidad, recuerdo haber escuchado que un día estando en clases en una sala de la escuela 1, ésta niña levito delante de sus compañeros que miraban atónitos lo que ocurría, lo acontecido fue durante muchos años tema de conversación, se contaba que le pasaba frecuentemente y era común que levitara.

4.- La bolita de vidrio: Esto pasa hasta el día de hoy y cada vez que nos juntamos Salvadoreños es tema de conversación, según explicaciones científicas, se dice que obedece al comportamiento del hormigón armado, sin embargo, para cada uno de nosotros el hecho de escuchar la bolita cayendo uno a uno por los peldaños de las escaleras, era escalofriante.

5.- El cuadro del niño que lloraba: Durante la década de los 80 en muchas casas estaba el retrato del niño que lloraba, un cuadro muy lacónico, la mirada penetrante de un niño peinado hacia el lado y al que le salían lagrimas daba mucho miedo, se contaba que en las casas en donde estaba este cuadro pasaban cosas extrañas, desgracias familiares, se decía que era un cuadro maldito, en la gruta habían un montón de estos.

6.- La casa embrujada: Esta es la casa que se encontraba en la Avenida O” Higgins con Diego Portales, siempre tenía los vidrios quebrados y se contaba que las personas no soportaban vivir en esa casa dado los extraños sucesos que en ella ocurrían, los muebles amanecían invertidos, se escuchaban cosas extrañas en el interior, según me contó una médium una vez en Samo Alto, un poblado en el Valle de Río Hurtado, me explicó que en esa casa pasan fenómenos extraños por que en el cuarto pequeño tras el living comedor, el que casi todos ocupamos como comedor, en el que mi vieja tenía su peluquería, se encuentra el cuerpo de una persona, fue asesinada en la década del 40 y porta una bolsa que contiene oro, esto no deja que su alma descanse en paz y mientras esto no se remedie y se le dé una cristiana sepultura, los fenómenos paranormales seguirán aconteciendo.

7.- El futre: Si bien esta es una leyenda de las pampas salitreras, en donde el diablo se viste al estilo de los Ingleses que administraban las salitreras, se describe al futre como un hombre alto, bien vestido, con frac y sombrero de copa, en su sonrisa solo hay dientes de oro, en dos ocasiones vi a este personaje, una vez viniendo de la pampa por los estanques al llegar a la cancha de tierra de la escuela 1 se encontraba justo en la esquina de Balmaceda, a medida que nos íbamos acercando con mi socio Lucho Pinto, el futre se alejaba hacia la cuadra siguiente, al llegar a la Diego Portales desapareció, mi amigo Andrés Ordóñez tuvo un encuentro más cercano con él, se le apareció en los Acacios y le preguntó “Jóvenes, ustedes me estaban llamando”, a mi socio le faltaron piernas para correr.

8.- La viuda: Cuenta la leyenda de que un minero que llegó hasta estas tierras se enamoró de una bella mujer Coya oriunda de estas calurosas tierras, éste sujeto se habría encontrado una veta de oro que la daba buenos dividendos, llegaba hasta las tabernas jactándose de su buena fortuna, un día unos tipos lo siguieron y dieron muerte, de ahí, la mujer desolada no aguanto el dolor de haber perdido a su amado y se suicidó, a patir de eso, justo cuando es media noche en el camino que une El Salvador con Potrerillos la vida se sube a los autos donde van hombres solos haciendo temblar al viajero tal como si fuera hoja al viento.

9.- La momia que salía en la parte baja de la Escuela 1: Cuando éramos chicos bajábamos a la planta y en el oscuro pasillo que unía las dos alas para llegar al centro y contaba la historia de que en esos oscuros pasillos salía una momia, nos metíamos en el oscuro pasillo por el lado del laboratorio, bastaba que un niño gritara la momia y todos corríamos despavoridos.

10.- El Alicanto: Vive en las cercanías de las minas de oro y plata y no por capricho: Esos minerales constituyen su alimento preferido. No es raro, entonces, que con el estomago cargado de tan preciosa ración le sea imposible alzar el vuelo. Tampoco es raro que sus ojos despidan plateados destellos y sus alas tengan brillo luminoso. Ni siquiera podrá extrañarnos que ponga huevos de oro o plata, según sea el mineral donde anide.

Un minero jamás mataría a un Alicanto, porque este lo puede conducir hasta las vetas más ricas de oro y plata, la leyenda dice que un Alicanto guió a Juan Godoy por cerros y quebradas, antes de mostrarle el rico mineral de plata de Chañarcillo el 16 de mayo de 1832.

El Alicanto solo entrega sus tesoros a los mineros de corazón, al verse perseguido somete a prueba al hombre, se esconde para probar su inteligencia, lo hace subir y bajar para demostrar su constancia, lo hace esperar y desesperar para probar su fe. Si descubre que al minero solo lo guía la codicia, apaga sus alas, su indignación puede llegar al extremo de conducirlo hasta el borde un barranco y matarlo.

Todas estas historias dan muestra de la riqueza cultural de nuestro norte, donde las creencias populares se mezclan con místicos seres de la naturaleza, los mitos y las leyendas son un modo de transmitir grandes verdades humanas, hay misteriosas relaciones entre ciencia y mitología, entre conocimiento científico y sabiduría ancestral de la humanidad. En El Salvador se han ido moldeando estas historias, donde cada uno de nosotros le da forma a las historias, poniéndole una pizca de su cosecha, dándole picardía y sabor, al final la historia la escriben hombres y mujeres para perpetuar nuestra propia identidad.

¡Viva el norte!; Viva su gente de esfuerzo que en terrenos inhóspitos hacen patria para hacer de Chile un mejor país.

Personajes pintorescos de El Salvador, mi tierra querida

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Autor de: Francisco “Nikita”Esquivel Tapia

Resulta típico de cada ciudad de nuestro país los personajes típicos, de los que yo recuerde lejos de mi Salvador están el viejo de la moto voladora (tatita afila) de La Serena o Giglio dance y la viejita fosforito en la Alameda de Copiapó, el dos por cien en Antofagasta o el superman de Vallenar.Pero el motivo de esta nota es recordar a los personajes más pintorescos de mi tierra, por lo menos de los que tengo memoria, la rememorar a aquellos que nos llamaban la atención o que gustábamos hacer rabiar en nuestra infancia, cada uno de ellos carga con un cúmulo de emociones y sentimientos arraigados en el sentir propio del nortino sufrido y luchador.

1.- Condorito: Él era un abuelito que trabajó muchos años en la pulpería, actual DECA, era un abuelo de paso lento y cansino que realizaba diferentes actividades en la pulpería, me recuerdo que era mal genio y se enojaba cuando a cualquiera de nosotros se nos daba vuelta un helado o manchábamos el piso de la pulpería, recuerdo que también el se encargaba de sacar el aceite de cocina que por esos años se vendía a granel desde tambores de 200 lts y que se extraía con bombas.

2.- El Chirimachi o avión: Se contaban muchas historias respecto a este personaje, una de ellas era que fue un empresario de camiones que compró tras explotar una mina de cobre en las cercanías de Inca de oro y que tras atropellar a un niño y matarlo, se volvió alcohólico y bipolar, era común verlo pasar por las calles de la ciudad con su carretilla y su jauría de fieles perros que lo seguían a todas partes.

3.- El Ramón Vinay: Era un maestro zapatero y tapizador de living, más curado que el vino, pasaba todos los días arriba de la pelota, tenía un quiosco pequeño ubicado en la calle Montandon a la altura de los 17, nosotros cuando niños al verlo pasar le cantábamos una canción que le inventamos y decía así “Ramón Vinay porqué tomáis, por que me gusta”, a nosotros nos gustaba molestarlo cuando estaba en su quiosco durmiendo la mona, íbamos a tirarle piedras o a darle vuelta el quiosco, una vez ya harto de tanto que lo molestábamos, nos salió persiguiendo con un machete, me acuerdo que corrí mucho y el Ramón Vinay no se cansaba de perseguirnos, muy asustado llegué a la casa y desde ese día no lo molestamos más.

4.- La Coyita: Damiana Jerónimo era una mujer autóctona aloctona de la comunidad coya residente en los alrededores de El Salvador y Potrerillos, tengo el vivo recuerdo de verla los días 8 de pago fuera del BCI pidiendo limosnas, su vestimenta típica de la gente del altiplano, me acuerdo que tenía dos hijas más o menos de mi edad y nosotros molestábamos a cualquiera que ellas eran sus pololas, las niñas se ponían coloradas y se enojaban mucho.

5.- El Barracita o el tren: Era un personaje oriundo del norte, me parece que de Chañaral, vivía en los que eran los camarines de la cancha maestranza mina y luego en el Riñihue, también era un hombre desventurado, alcohólico de mal vivir, un hombre triste y solitario, me recuerdo alguna vez entrevistarlo para un trabajo de filosofía en el Liceo, ahí nos contó sus penas y sus miedos, hombre de sacrificio, me dio mucha pena la vez que hablamos con él y lo que más nos pidió fue que no siguiéramos sus pasos, que fuéramos hombres de bien, que a él los malos amigos y el alcohol le habían destruido su vida.

6.- El flaco de la barra: Fue un hincha acérrimo de nuestro querido Cobresal, salía todos los domingos con el equipo a la cancha y era el jefe de la barra, recuerdo que una vez en tiempos de dictadura Pinochet visitó el mineral y justo en la portada del Andino salió el flaco abrazando a Pinochet, eso no le cayó bien a los mineros y lo increparon duramente en las galerías, pese a esto el flaco no decayó y siguió apoyando siempre al equipo de sus amores, emblema naranja con la vestimenta de un minero y bandera gigante al hombro el flaco apoyaba sin tregua a Cobresal. Me parece que ahora está en Copiapó, creo haberlo visto en la feria.

7.- El Alejo: Era un vendedor ambulante, trabajaba con los Catalan, eran tiempos en que se podía beber cerveza en el estadio y el Alejo con dos canastos gigantes saciaba la sed de los mineros que iban a alentar a Cobresal, nosotros con las latas hacíamos trenes, zancos o simplemente se transformaban en pelotas con las que jugábamos en los pasillos de la parte inferior del estadio.

8.- José “Terminator” Carmona: Su parecido natural con Arnold Schwarzenegger era innegable, su talento estaba en sus manos, boxeador de buena pegada, era nuestro ídolo boxeril al igual que “Zorrito González”, recuerdo que su pelea siempre era la úuuuuuuuultima pelea de la noche y se apagan las luces del Estadio San Lorenzo para luego escucharse Eyes of tiger, la canción de Rocky y salir el Terminator con su capa roja que llevaba la leyenda Casa Baeza, nosotros atrás de él apoyándolo para que con sus certeras estocadas derrotara a los contendores.

Son estas personas las que contribuyen a la creación de una identidad, con sus aciertos y desventuras, van dando forma y colorido a la tranquila vida que se lleva en el último campamento minero, tierra de gente trabajadora, con climas extremos, se va forjando la vida a golpe de fierro contra la roca, explosivos se extrae de la tierra el mineral que aporta al desarrollo y progreso de esta larga y angosta faja de tierra, desde lo alto Dios y San Lorenzo protegen a sus hijos que de manera noble tratan de hacer patria en los alrededores de una sierra enclavada a más de 2.000 metros de altura, son los recuerdos de un salvadoreño en el que sus pupilas llevan grabadas imágenes de estos personajes de los cuales siempre hay una lección que aprender.

El Salvador aunque lo cierren en el corto plazo, siempre va a estar abierto en nuestros corazones como la tierra de colores que nos vio nacer y desarrollarnos allá un poquito más cerca del cielo, donde escasea el Oxigeno pero no la amistad y el cariño de un poblado rico en calidad humana.

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