Notable Escrito sobre el Mineral de El Salvador….

¨ Este gran relato fue publicado antes que se anunciara que el Campamento de El Salvador NO cerrara en el año 2011. Son fundamentales para las personas que han pasado por este lugar lleno de historia, mitóloga, cuentos, personajes, borracheras, primeros amores y últimos, fútbol, música y quizás que más……finalmente cosas buenas para la vida.
Quiero agradecer especialmente al autor de este texto, por sus relatos llenos de emoción, realismo y mística, que logran plasmar la historia de nuestro mineral y logran una identidad única.
gracias Nikita¨.
Con este relato espero que sus mentes comiencen a reproducir imágenes fotográficas que existen en la memoria colectiva de cada salvadoreño.
Francisco Mercado Torres
Director Documental
Se ha anunciado el cierre de la ciudad que me vio nacer, cuesta aceptarlo de buenas a primeras, pero como todas las cosas en la vida, termina su ciclo vital El Salvador, casco romano emplazado en la sierra pampina de la precordillera de Los Andes, nacido bajo el alero de un grupo de Norteamericanos que en busca de riquezas se aventuraron a subir a las alturas, quedaran en la memoria los hombres como Williams Braden y sus exploraciones geológicas, Wheelwhright y sus locomotoras, los americanos de Andes Copper.
Los chilenos con avezados conocimientos mineros que alcanzaban el rol oro y recibían su remuneración en dólares, la historia se encargará de contar medio siglo de sucesos, algunos de dulce, otros de agraz, contará de un tranquilo lugar donde gente trabajadora vive en una hermosa y particular ciudad, distinta a toda la arquitectura Chilena, con sus características concéntricas y sus tan marcadas distinciones sociales entre supervisores, empleados y obreros, sus amplias calles de piedras chancadas, sus clubes sociales, su escuela mecano americana que lleva el nombre de la mina, en la que aprendí mis primeras letras, sumas y restas con la profesora Bristela Cortés, su banda instrumental, su brigada de transito, sus scouts, el poner música en actos y recreos, sus clubes sociales donde la gente se distrae después del arduo trabajo, su linda plaza, el cine inca, la pulpería que ahora es supermercado, el hospital, sus negocios, en fin, todo lo que da vida a este pintoresco villorrio en medio de la pampa.
La historia le dirá a las futuras generaciones que en estas tierras, gente de esfuerzo bajo un clima hostil, dio parte de su vida para hacer más grande Chile, nuestra patria, que en esas altas tierras a lo largo de toda su data se vivieron momentos inolvidables tanto de alegría, como también de tristeza, en su antología quedaran grabados con sangre los obreros caídos en el gobierno de Frei Montalva, quienes en la búsqueda de mejores condiciones de trabajo fueron acribillados por militares, se contará también sobre el enorme daño ecológico causado tanto en Potrerillos como en la Bahía de Chañaral, los relatos narrarán y dirán miles de nombres, personas que pasaron por el mineral aportando con su grano de arena para hacer de las toneladas de mineral algo más que una simple riqueza, se contará con alegría de una ciudad que posee uno de los Estadios más grandes del mundo en relación con su población, ampliado a esa capacidad para que el glorioso equipo de los mineros mostrara su lindo juego a toda America en la Copa Libertadores, se narrará la historia de personajes pintorescos, de mitos y leyendas urbanas, la viuda, la tacona y la bolita adornaran relatos de sobremesa en las conversaciones de las nuevas vidas que se formaron por los hijos de esta tierra.
Se hablará de un campamento con múltiples canchas para hacer deportes, del club de tenis, de las canchas de bowling, de golf, de las canchas de patinaje y hockey patín, de las canchas de baby fútbol, del estadio 1 donde juegan viejos baluartes de Cobresal que ahora prestan servicios a CODELCO junto con dignos representantes de las distintas disciplinas que conforman los procesos de la división, se hablará de un puñado de voluntarios que en forma generosa dan vida a un cuerpo de bomberos, chicos buenos dispuestos a cada minuto ponerse el casco y las botas para salvar vidas y bienes de los vecinos.
Contarán que cada año los trabajadores daban vida a un vibrante campeonato en honor a su santo patrono en el estadio techado San Lorenzo, en el que el campeón tenía el honor de disputar el partido inaugural con el Colo Colo de todos los tiempos, con el cuadro de honor de Cobresal, en fin con equipos de primera línea, se dirá que los bailes de clausura de dicho campeonato eran muy entretenidos y que venían artistas de primer nivel, como no recordar las lindas piernas de la Maripepa Nieto, o de Tatiana Merino, el ritmo de Adrián y los dados negros, la voz inigualable de Palmenia Pizarro, el humor, el ritmo del grupo zoom y sus pegajosos ritmos autóctonos, mi retina tiene forjada la imagen de la gente bailando al son de “Minero baila conmigo, Salvadoreño”; Se contaran múltiples historias de las fiestas de la primavera y los carnavales de verano, donde las calles se vestían de color para dar vida a corsos y carros alegóricos, el sol y el desierto serán mudos testigos de las ruinas o del espacio que dejará esta ciudad para la arqueología del futuro, de la piedra hueca que se encuentra bajo la iglesia y que guarda los nombres de todos quienes ayudaron en su construcción.
Hablará de fuertes terremotos tales como el de 1983, donde hartas casas resultaron fracturadas y la ciudad sufrió múltiples daños, aún recuerdo las olas que formaban las ondas telúricas siendo yo un niño en kinder de la Escuela 14, del polvo que salía desde el hundimiento de la mina, en ese momento, todos temimos lo peor.
Los relatos dirán que para la tristeza de muchas familias las entrañas del indio muerto se quedó con la vida de muchos mineros, que la tecnología ha avanzado para hacer más seguros los procesos productivos, pero que aún el peligro acecha, las manos curtidas por el polvo, el polvo de sílice enemigo de los alvéolos y pulmones de nuestros mineros, al igual que el ruido para sus oídos.

En las actas y balances anuales de los gobiernos aparecerá el aporte generoso de esta tierra de cerros multicolores, abrazada por el sol y besada por el viento, riqueza que ha servido para enaltecer y mejorar esta larga y angosta franja de tierra, cuya principal riqueza requiere de hombres tenaces que soportan temperaturas extremas, cuya piel se reseca, como no recordar cuando íbamos temprano a la escuela y la cara brillosa de los niños con la crema fría que daban en el hospital.
Se pasan los años como inexorable pasa el tiempo, hoy me siento un gramo más de esas riquezas, de ese indio muerto enclavado en un cerro de tonalidades naranjas y burdeos, que se alumbraba en la noche del verano con su amiga la luna que salía majestuosa tras sus cerros, una gran luna, cercana al cielo, igual que sus vecinas las estrellas, la cruz del sur, las tres Marías que conforman el cinturón de Orión, recordar a cada uno de quienes nacimos en esas tierras que somos hijos del sol, de la tierra, que somos luminosos y brillamos como los minerales que se transforman en metal, somos Crisocola; Andesita; Pirita; Azurita; Calcosina; Atacamita; Cobre Nativo entre otras.
No olvidemos nunca que hemos nacido en las altas tierras y sintámonos orgullosos de llevar grabado en el corazón la palabra El Salvador, con letras de cobre, cobre sacado con esfuerzo y abnegación por nuestros padres, quienes se sacrificaron por nosotros para que fuéramos mejores personas y que dieron vida al último campamento minero que pronto cerrará sus puertas dejándonos en el destierro, como le ocurrió al pampino de las salitreras, al hombre de Sewell, ahora seremos nosotros a los que no nos quedará más remedio que rememorar y darle vida a nuestro querido terruño mediante historias y narraciones que mantengan encendida la luz de los mudos muros y rincones inertes que quedaran bajo el alero del sol en la pampa inmensa y fría de Atacama, el desierto más árido del mundo.
Gracias padre, gracias madre, gracias a dios por darme la buenaventura de nacer y desarrollarme en esa burbuja, en ese mundo mágico, sin maldad, de haberme criado libre, de jugar con las manos partidas en la tierra, a poder desarrollar mi imaginación, de haber podido recorrer los cerros, la piedra de la mesa, el río de sal, por haber podido jugar en las minas de Sapóleo bajo el bosque, de haber pasado más de algún dieciocho en el riñihue, en el bosque y ahora último en el club de huasos, de haber conocido en esas tierras a mis mejores amigos Andrés; Jaime; César y Alejandro.
Gracias El Salvador por haberme dado una linda familia, un padre formador, un educador que forjó y alineó mi locura desbordada propia de un niño hiperquinetico, de una madre abnegada, compañera, amiga, confidente, de entregarme una hermosa hermana, mística, feminista, luchadora, gracias por las emociones, por el amor, por todo lo vivido en las faldas de tus cerros, dejarás de existir, pero perdurará tu recuerdo en tus hijos, los Salvadoreños.
Enlace | 50 Años Mineral el Salvador
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Medio siglo en medio de la pampa nortina “50 años de un campamento minero”
Escrito por: Francisco Esquivel Tapia

Han pasado 50 años, medio siglo de historia desde que se emplazara en medio de la pampa nortina el campamento minero de El Salvador, nombre implícito que resalta la importancia del nuevo yacimiento encontrado para continuar dando réditos a las arcas de Andes Coper Mining; Braden encontró a un poco más de 2.000 metros un indio muerto que yacía tendido después de una ardua batalla, en sus entrañas se encontraban depositadas riquezas minerales que en tiempos pretéritos fueron conocidas por el más vasto imperio precolombino; Los Incas, indios que tenían amplio dominio metalúrgico para forjar ornamentos sagrados y joyas que ensalzaban la belleza de sus reinas y princesas, que enaltecían el poder de sus reyes, hijos e hijas de los dioses que vinieron desde las estrellas.
El tiempo ha pasado y desde sus albores los hijos de esta tierra han estado escudriñando por las cavidades del indio, manos curtidas por el polvo, cuerpos que se van decrepitando por el rigor de trabajar bajo condiciones extremas, almas de personas que han perdido sus vidas en esas labores son mudas testigos del afán humano por desarrollarse, por extraer el verde mineral que al someterlo al calor se funde trasformándose en rojo metal, sangre de la madre tierra, motor de la economía de la patria, en esas alturas gente esforzada desarrolla su vida, en una atmosfera con menos oxigeno y mayor presión atmosférica, donde muchos respiramos y vimos la luz por primera vez, crecimos y nos desarrollamos en esa burbuja mágica, donde no existía la maldad, donde éramos todos amigos y jugábamos en sus amplias calles, esas de piedra chancada que al caernos jugando nos dejaba grandes cicatrices en nuestros codos y rodillas, ahí en ese casco minero con sus casas coloridas, marcadas por la ostentación Americana, en ese cielo lleno de luminosas estrellas que se ven tan cerca, tan majestuosas que hacen sentirnos insignificantes seres ante la inmensidad del cosmos, en esas templadas tierras calurosas por el día y frías por las noches, en los jardines infantiles y las escuelas donde fuimos dando forma a nuestro intelecto, en esas aulas donde escribimos nuestras primeras vocales, donde leímos las primeras frases, en fin, son tantas cosas, tantos recuerdos de nuestra ciudad, casco Romano de características concéntricas que ha dado forma a muchas historias de vida, relatos que de alguna u otra forma van moldeando la vida de personas, algunas llegaron desde Mina Vieja, otras de más lejanas latitudes.
Para la construcción de El Salvador fue necesario el emplazamiento de un campamento provisorio, ahí nace Inca Portales un lugar marcado por la humildad y la pobreza en comparación con la opulencia de El Salvador, desde acá se forjan historias de gente luchadora, que aspiraba a salir adelante en busca de un mejor pasar para los suyos, historias descritas por la tenacidad y el esfuerzo; Han ocurrido acontecimientos de los buenos y también de los malos, grandes incendios han destruido las moradas de mucha gente, sin embargo hay historias buenas, imborrables recuerdos de personas que han salido adelante y que al volver la vista atrás ven a su querido poblado que permanece imberbe ante el paso inclemente de los años.
Otras personas llegaron desde más lejano, algunos lo hicieron pensando en permanecer un corto periodo de tiempo, pero llevan años en esta pampa llena de colores, conocieron a sus esposas y sus hijos son hijos de estas altas tierras, un ciclo que va dando forma y colorido al último campamento minero, el que poco a poco se acerca a sus ocaso, donde el indio muerto ya muestra un gran agujero en su abdomen producto de 50 años de extracción del rojo metal que hoy permite a la humanidad viajar al espacio en búsqueda de nuevos mundos y formas de vida, transportarse, abrigarse, en fin llevar una mejor calidad de vida, todo gracias el esfuerzo del minero legendario, amigo del Cuarzo y la Crisocola, del Cobre nativo, del Manganeso y de otros minerales, compañero de la oscuridad de los socavones y piques, que va rompiendo a punta de tronaduras la roca para sacar el famoso “Sueldo de Chile”.

Así se va dando vida al último campamento, con historias que el tiempo va moldeando, algunas tienen un dejo de verdad, otras un poco más de fantasía, recuerdo haber escuchado respecto a un turno que se fue sin dejar rastro, los rumores eran que habían encontrado oro, hay otras como el punto “G”, una pendiente saliendo de Inca Portales hacia Potrerillos de la cual se especulan muchas cosas dado que a simple vista uno deja su auto detenido en neutro y éste sube solo , que es un punto donde la rotación de la tierra marca una mayor fuerza, otra dice que el fenómeno obedece a minerales de Hierro magnético que hay en ese sector, desde mi perspectiva este fenómeno es solo una ilusión óptica.
En consecuencia El Salvador marca un hito importante de la historia nacional, las millones de toneladas métricas de cobre exportadas y la gran riqueza asociada a esto hacen de El Salvador un eje de desarrollo nacional, van casi medio siglo de su creación, pero su historia se remonta a tiempos inmemoriales, a momentos en que el magma emergió desde la profundidades de su núcleo, a instantes prósperos de un gran imperio, donde por un camino que recorría los confines de su vasto reino, vio ir y venir a chasquis mensajeros, probablemente a indios Chucos y sus técnicas metalúrgicas, a los Coyas y sus místicas creencias, van 50 años de una línea temporal, la historia no se detiene, por lo tanto, nosotros, los hijos de esas elevadas llanuras seguiremos dando vida a El Salvador, un campamento cerca del cielo, donde tus entrañas haz dado vida a médicos, doctores, abogados, ingenieros, arquitectos, psicólogos, enfermeras, profesores, en fin, riquezas en forma de personas que hoy son puntales del progreso de la patria.
Solo Dios sabe cual será el destino de estas tierras, uno siendo hijo de aquellas polvorientas tierras desea que nunca muera, que perdure por los siglos y siga siendo la cuna de muchas generaciones más, en tus 50 años rememoro toda una vida llena de alegrías, agradezco al cielo la posibilidad de haber podido desarrollarme libre, de correr, caerme, levantarme, aprender, llorar, reír, cantar, enamorarme, crecer en los faldeos del indio caido, en tus brazos mi querida tierra, feliz cumpleaños Salvador, que cumplas muchos más.
Enlace | 50 años Mineral de El Salvador







